Conferències

20/02/2016

“Dalí y los artistas del Ampurdán. Surrealismo en Cataluña”

Cataluña es un país que cuenta con las artes, y la cultura en general, entre sus activos principales. A lo largo de los siglos, su práctica, desarrollo y proyección han contribuido a conformar una identidad propia que también ha aportado numerosos figuras y obras a la evolución de la creatividad universal: desde Ramon Llull a Antoni Gaudí, Pau Casals, Joan Miró o el propio Salvador Dalí.
Cataluña es también una tierra con una gran diversidad de paisajes -135 unidades de paisaje según el Observatorio del Paisaje de Cataluña, una institución modélica en su ámbito. Y, en el marco de esta casi saturación de biodiversidad, algunas veces el imaginario colectivo combina los paisajes físicos y los  mentales. Estos auténticos “microcosmos telúricos” físicos que pueblan Cataluña, paisajes culturales en toda su dimensión, no sólo influyen en las tendencias estéticas y en la trayectoria de sus referentes, sino que también ayudan a comprender el sentido de las obras y de los lenguajes artísticos.
Uno de los paisajes catalanes que han generado mayor creatividad, el del Ampurdán, no puede entenderse bien si no valoramos adecuadamente el influjo que ejercen múltiples variables del ecosistema de la zona, entre los cuales me seduce por su inmaterialidad y vehemencia la tramuntana, un viento frío y fuerte que le es característico. Un viento que, a la vez, es una metáfora de toda una mentalidad social; un viento que aporta nitidez visual a la realidad del día a día, y que, además, proporciona al ambiente un toque metafísico de primer orden.
De esta conjunción casi mística, además de la proximidad del Ampurdán con la Cataluña del Norte y Francia, surgió Salvador Dalí, uno de los artistas más reconocidos del siglo XX. Pero él no nació de la nada, y sus precedentes, así como las personas a les que influyó, son determinantes.
Esta exposición, que se presenta en uno de los museos de referencia a nivel mundial, el Hermitage, nos introduce en el microcosmos de un Ampurdán que, además de engendrar a uno de los mayores artífices del surrealismo a nivel internacional, ha dado otros muchos nombres de relieve al arte y la cultura.
Invito al público ruso e internacional a contemplar unas obras que caracterizan dicho entorno con excelencia. Desde una ciudad como Figueres o un pueblo como Cadaqués; desde la presencia de la cordillera de los Pirineos hasta la del mar Mediterráneo. En estas coordenadas, la creatividad del Ampurdán y la Costa Brava se expresa, se percibe y se transmite. Reclama, pues, nuestra atención y sensibilidad.
Santi Vila
Consejero de Cultura del Gobierno catalán

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